Amistad y amor entre cervezas: Drinking Buddies (2013)

Llevaba tiempo queriendo hablar de esta producción independiente, que ofrece un rato entretenido y es una excelente alternativa a las clásicas comedias románticas. Y es que me siento tentado a decir que Drinking Buddies es una comedia romántica, aunque verdaderamente creo que ni es una comedia como tal, ni tampoco diría que es una película romántica al uso. Pienso que está más en el espectro de las relaciones cotidianas, de la conexión entre personas, y de esa a veces finísima línea entre la amistad y el amor. Sin duda, estamos ante un pequeño experimento de realidad aumentada con el que a buen seguro muchos se sentirán identificados. Amores de oficina en una cervecería.

Compañeros de trabajo.

Kate (Olivia Wilde) y Luke (Jake Johnson) son compañeros de trabajo en una cervecería artesanal en Chicago. La química entre ambos es total, y ello propicia que pasen bastante tiempo juntos, ya sea a la hora de la comida o tomando unas cervezas después del trabajo. A pesar de su indudable conexión, ambos se encuentran inmersos en sendas relaciones con Chris (Ron Livingstone) y Jill (Anna Kendrick), por lo que su relación permanece puramente platónica y sin aparente deseo de ir a más por parte de ninguno.

Una ejecutiva en la cervecería

Una vez ambas parejas se conocen, deciden pasar un fin de semana juntos en la casa que Chris tiene en el campo. Sentimientos y situaciones se sucederán en esos días, afectando en mayor o menor medida a ambas relaciones. ¿Será este el detonante para el acercamiento definitivo entre Kate y Luke?

El arte de la improvisación.

Reconozco que la primera vez que vi esta película, noté algo raro desde el principio: la historia rebosaba una naturalidad inusual. Era como seguir el día a día de Kate y Luke simplemente husmeando en sus vivencias, como si no hubiera ningún tipo de argumento premeditado por parte del director. Y después de investigar un poco, resultó que algo de eso había, puesto que los diálogos estaban totalmente improvisados y no se encontraban en el guión. El director simplemente pasaba a los actores algunas directrices sobre los eventos que debían sucederse en cada escena, y a partir de ahí, lo dejaba todo en manos de su talento e imaginación. Un recurso bastante frecuente en la filmografía de Joe Swanberg, director de referencia en la escena indie estadounidense.

Compartiendo cervezas

Pienso que merece la pena poner en valor este detalle. Por supuesto, de un actor se esperan ciertas habilidades para la improvisación, pero actuar sin el soporte del diálogo en el guión ya me parece otro nivel. Y el resultado está ahí. Como comentaba, la película es más un retrato mundano de las relaciones de los protagonistas entre ellos y con sus respectivas parejas. Con actuaciones tremendamente espontáneas, el espectador sentirá que no tiene que hacer esfuerzo alguno por leer a los personajes, ya que no son personajes como tal, sino personas interpretando situaciones como les fluye, dejando de lado cualquier trama sesuda o retorcida.

Reinventando las relaciones de oficina.

Para reflejar la clásica relación de amistad (o algo más) entre compañeros de trabajo, la película cambia el escenario habitual de oficina con empleados elegantemente vestidos, por una cervecería artesanal con desaliñados operarios y donde sólo trabaja una chica, Kate, en el área de Marketing. Pienso que este toque algo hipster le da un valor diferencial al formato, proporcionando una óptica diferente a una idea ya ampliamente explotada en el pasado. En mi opinión, renunciar a este tipo de clichés ayuda al espectador a redescubrir este tipo de historias, disfrutando además del encanto de un entorno menos convencional.

Picnic en el bosque

La cervecería en la que se rodaron múltiples escenas de la película es Revolution Brewery, en Chicago. Tanto el nombre como la localización se conservaron tal cual para la película y, como dato, decir que la cervecería sigue actualmente en operación. Como puede imaginarse, la cerveza es un accesorio recurrente a lo largo de toda la película, y son pocas las escenas en las que los protagonistas no aparecen con un vaso en la mano. Como anécdota, en entrevistas posteriores al rodaje quedó confirmada por los propios actores la gran ingesta de cerveza durante el mismo, de manera que alguna actitud de ligera embriaguez de los personajes es bastante probable que no sea sobreactuada.

La complejidad de las relaciones.

En mi opinión, el objetivo del director es realizar un ensayo informal acerca de las problemáticas habituales en relaciones y amores no correspondidos. Y vuelvo a reconfirmar lo que comentaba al principio: pienso que huye totalmente de cualquier situación romántica o historia tipo chico-conoce-chica. Su intención no es emocionar o vender la historia mil veces vista anteriormente, sino proporcionar un enfoque diferente de situaciones cotidianas al límite entre el amor y la amistad. Los protagonistas muestran desde el principio una conexión ya cimentada, y la película se presta como un soporte audiovisual para espiar la evolución de su relación tras los vaivenes del fin de semana en casa de Chris.

Inseparables

Conceptos como las relaciones fraternales, la línea entre la amistad y el amor, o el timing adecuado para que una relación llegue a darse, son extensamente tratados durante toda la película. Nuestros protagonistas intercambian bromas y confidencias en su burbuja, donde todo simplemente parece funcionar, mientras se encuentran enganchados de alguna manera en sus respectivas relaciones, donde las cosas no fluyen tan fácilmente. Es por ello que los dilemas acerca de la razón de ser, la inercia y la fidelidad en las relaciones, son igualmente una parte importante del hilo conductor de la película.

Sin duda, una película que recomendaría a cualquiera que quiera explorar un concepto alternativo a las clásicas rom-coms. Sin ningún tipo de pretensión, la película indaga en el siempre misterioso mundo de las relaciones desde un punto de vista relajado, desenfadado y, sobre todo, repleto de naturalidad por parte de los actores. Aunque sólo sea por el recurso de la improvisación de diálogos, creo que ya merece la pena darle una oportunidad. No vais a ver a Richard Gere subiendo por la escalera para buscar a Julia Roberts, pero sí un golpe de realidad y seguramente algún que otro recuerdo de vuestro propio pasado. Una auténtica oda a la amistad y a la gestión de momentos en una relación. Y es que no todo iban a ser cuentos de hadas, ¿no?

Podéis verla en Amazon Prime Video

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