Terapia musical: Begin Again (2013)

Todo aficionado al cine tiene esa selección personal de películas que, sin ser obras maestras del séptimo arte, tienen un lugar especial en su corazón por el subidón que siempre le supone verlas. Se trata de las llamadas feel-good movies, que tienen una misión muy concreta para con el espectador, y no es otra que la de hacer que este salga del cine con una sensación de bienestar a coste mental cero. Tramas mínimas y directas a la fibra sensible suelen proporcionar los cimientos de este tipo de producciones. Si encima se acompañan de un buen reparto y una banda sonora pegadiza, el resultado es la satisfacción de crítica y público a partes iguales. Begin Again consiguió todo eso, y probablemente algo más.

Perdidos en Nueva York.

La historia presenta inicialmente la caída en desgracia de dos personajes. Por un lado Gretta (Keira Knightley), una cantautora que llega a Nueva York de la mano de su novio Dave (Adam Levine), un cantante pop con una incipiente carrera hacia el estrellato de la música. Aunque parece la ocasión perfecta para que ambos puedan colaborar profesionalmente, Dave sufre el síndrome de la rockstar antes de lo previsto y la relación entre ambos se rompe irremediablemente. Una desconsolada Gretta se refugia entonces en casa de su viejo amigo Steve (James Corden), un despreocupado músico callejero, mientras piensa en cómo reencauzar su vida, perdida de repente en la inmensidad de la Gran Manzana.

Unidos por la música

Unas calles más allá, Dan (Mark Ruffalo) se encuentra sellando su definitivo descenso a los infiernos. El otrora reputado descubridor de talentos y productor musical, lleva tiempo en una espiral autodestructiva, separado de su familia y al borde del alcoholismo, que se ve agravada por su despido del sello discográfico que él mismo fundó hace años. Despojado de cualquier esperanza en la vida, Dan vagabundea por la ciudad hasta que, al borde de la rendición total, contempla maravillado la actuación de Gretta en un bar, recuperando el afilado sentido musical que le dio fama en el pasado, y arrojando una luz de esperanza en las vidas de ambos.

Un estudio ambulante.

El entusiasmo de Dan por el talento de Gretta acaba convenciendo a esta última para grabar un disco con sus canciones. Tras la falta de interés de Saul, el antiguo socio de Dan, por producir el disco, Gretta y Dan deciden tirarse a la piscina y hacerlo ellos mismos, con los escasos medios técnicos de los que disponen y reclutando a diferentes miembros para la banda. La película se convierte entonces en una auténtica gymkana por diversos rincones de la ciudad de Nueva York, que hace las veces de improvisado estudio de grabación al aire libre para nuestros protagonistas.

Grabando en la estación

Y es que la banda se dedica a grabar los temas a pie de calle en lugares icónicos de la ciudad que nunca duerme. Times Square, Central Park o el andén de una estación de tren suburbano, son sólo algunas de las localizaciones escogidas por Gretta y Dan para dar vida a los distintos temas de su disco. Esta especie de road trip musical por Nueva York es, en mi opinión, uno de los puntos más fuertes de la película, deleitando al espectador con una interesante comunión entre lo visual, con el siempre atractivo paisaje urbano neoyorquino, y lo musical, con las pegadizas letras de las canciones de Gretta.

Las dos caras de la música.

A pesar de las subtramas dramáticas de partida de los protagonistas, hablar de Begin Again es hablar de música en el sentido más amplio de la palabra. La película se acerca al mundo de la producción musical desde dos prismas completamente antagónicos. Por un lado la parte más mainstream, personificada por Saul, el antiguo socio de Dan, y Dave, el ex-novio de Gretta, ambos seducidos por las bondades de un sistema más enfocado en el marketing y la música de éxito rápido. Por otro estarían Gretta, Dan y el resto de su banda, la mayoría músicos más underground o a los que no les preocupa demasiado la fama y el dinero, sino dar rienda suelta a su pasión por la música.

Siempre es mejor con amigos

En cuanto a calidad musical, en mi opinión la película aprueba con nota. Obviamente, incluyendo en el reparto a Adam Levine (Maroon 5), el director deja claro de inicio que no se va a andar con tonterías. Levine interpreta varias canciones de la banda sonora de la película, y es el compositor del tema principal Lost Stars, nominado a los Oscars como mejor canción original. Sin embargo, tengo que decir que lo que más me sedujo en lo musical fue el talento para la canción demostrado por Keira Knightley. El personaje de Gretta interpreta la mayoría de canciones de la banda sonora de una manera más que solvente, redondeando un gran estreno por parte de la actriz en papeles musicales.

Una orquesta bien engrasada.

Es innegable que una de las grandes virtudes de la película es el buen rollo que transmite, con un espíritu positivo que es verdaderamente contagioso. Sin embargo, Begin Again hubiera pasado más de puntillas de no ser por la acertadísima elección de su reparto. Como adelantaba antes, Keira Knightley sorprende muy gratamente con un hasta entonces desconocido registro musical. Su química con Mark Ruffalo es extraordinaria, y no les pesa a ninguno la responsabilidad de ser los catalizadores del torrente de optimismo que transmite la película casi en cada escena.

Negociaciones

Los protagonistas se encuentran flanqueados por un buen grupo de secundarios, encabezado por la siempre eficaz Catherine Keener, de la que sólo cabe lamentar que no tuviese más tiempo en escena. A destacar lo que para mí fue una de las notas más positivas de la película en lo interpretativo, que no es otra que la actuación de Hailee Steinfeld como adolescente rebelde, papel que borda en alguna otra película que también recomiendo, como The Edge of Seventeen. El resto de papeles más residuales, como el de James Corden (poco antes de ponerse al frente de The Late Late Show), añaden el aderezo necesario a una historia cuya misión es ir dibujando una sonrisa cada vez más pronunciada en las caras de los espectadores.

A pesar de la dilatada carrera de John Carney en películas musicales, pienso que Begin Again es probablemente una de las que más quedará en el recuerdo de los espectadores, por la frescura y positividad de su mensaje. A diferencia de otros títulos similares del director, como Once o Sing Street, es Begin Again el que siempre está disponible en mi sección de favoritos para alguna tarde en la que me apetece relajarme sin tener que pensar demasiado. Y es que a veces, un poco de música es suficiente.

Podéis verla en Amazon Prime Video

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